Los estatutos de la Asociación de descendientes
del exilio español que transcribimos a continuación expresan
escuetamente sus fines u objetivos concretos.
Además -sin pretender dar lecciones a nadie-, nos inspiran los
valores ciudadanos y republicanos en los que fuimos formados por nuestros
padres, por los centros de enseñanza en el exilio y, sobre todo,
por el ejemplo de la vida de todos esos hombres y mujeres de la IIª
República que pudimos conocer directa o indirectamente.
España ha recuperado felizmente la libertad , gracias al tesón
y a la lucha de sus ciudadanos y después de un cuarto de siglo
lleno de acontecimientos ha ocupadode nuevo, para orgullo de todos nosotros,
el papel que le corresponde entre los países y sociedades democráticos.
La destrucción de los valores de la tolerancia, de la libertad,
del humanismo y del internacionalismo en España explica la existencia
de nuestro exilio. Afortunadamente ya no hay razones que lleven a los
españoles al destierro, pero las consecuencias del desgarramiento
social y familiar provocado por la rebelión fascista no han desaparecido
con el desarrollo de la democracia. No todos hemos podido o querido
retornar. Nuestras raíces se han extendido por muchos lugares
y han profundizado en tierras diversas. Agradecidos, contribuimos con
nuestro trabajo y esfuerzo al desarrollo de los países que acogieron
a nuestros padres y que nos dieron una nacionalidad y una educación.
Nuestros sentimientos se dividen entre muchas patrias y familias, pero
quizás por eso, especialmente nosotros, nos sentimos ciudadanos
del ancho mundo.
Recientemente el Congreso de los Diputados de España
aprobó una proposición en la que "se insta al
Gobierno para que desarrolle, de manera urgente, una política
integral de reconocimiento y de acción protectora económica
y social de los exiliados de la guerra
civil, así como de los llamados niños de la guerra, que
incluya la recuperación, en su caso, de la nacionalidad española,
y su extensión a sus descendientes directos, con reconocimiento
del derecho de voto.»
Nos alegramos de la iniciativa y agradecemos el reconocimiento del Congreso
al papel que llevaron a cabo los republicanos refugiados.
Sin embargo deseamos agregar a los objetivos sociales de la declaración
que además existe una activa y valiosa generación de españoles,
de hijos y nietos del exilio, que desea también participar y
contribuir al papel de España en el mundo.
No es bueno ni conveniente para la sociedad española, de la que
aún nos sentimos parte, con nacionalidad o sin ella, que el exilio,
todavía vivo, se considere disuelto en la bruma de la historia,
que sea sólo motivo de investigaciones y conmemoraciones o que
se contemple como un posible problema social. Deseamos que se cuente
con nosotros.
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