El 14 de abril de 1957, en un acto de homenaje de gratitud de
la emigración española de México al general
Lázaro Cárdenas, éste manifestó:
"Al llegar ustedes a esta tierra nuestra entregaron su
talento y sus energías a intensificar el cultivo de los
campos, a aumentar la producción de las fábricas,
a avivar la claridad de las aulas, a edificar y honrar sus hogares
y a hacer, junto a nosotros, más grande a la nación
mexicana. En esta forma han hecho ustedes honor a nuestra hospitalidad
y a nuestra patria."
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"Si soy el roble con el viento en guerra,
cómo viví con la raíz ausente,
cómo se puede florecer sin tierra."
Alfonso Camín.
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Editoriales
Los exiliados trataron no sólo de sobrevivir,
sino también de mantener viva la legalidad constitucional
y otra idea de España, más culta, tolerante, social
y europea. La España que no pudo ser: la otra España.
Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos,
Francia, Guatemala, Inglaterra, México, Panamá,
Paraguay, Puerto Rico, Uruguay, Santo Domingo, Venezuela y la
URSS dan fe de ello a través de la obra de numerosos exiliados:
científicos, historiadores, filósofos, médicos,
escritores, pintores, cineastas, escultores, arquitectos, periodistas.
Durante muchos años, las obras de los escritores emigrados
no pudieron difundirse libremente en España.
Especial importancia tuvieron las editoriales en su ayuda a los
intelectuales exiliados. En México, Fondo de Cultura Económica
y Séneca entre otras. En Argentina, Sudamericana, Emecé,
Nova, Botella al mar, Pleamar, Nuevo Romance, Poseidón,
Vajel, Vaska Ekin, y de forma especial Losada, fundada al final
de la Guerra Civil por Gonzalo Losada, que fue conocida como "
la editorial de los exiliados", cuyo catálogo estaba
prohibido en España.
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"Si, Pachín, sí... Al parecer, somos la Antiespaña.
¡Pero los sainetes asturianos se escriben en Perpiñán!
¡Y los poemas de Llanes, en Guérande!"
Emilio Palacios a Celso Amieva, en Asturianos en el destierro. Francia.
Salinas, Ayalga, 1977. |
Los centros docentes
En 1937, con la llegada de los "niños
de Morelia", la historia de la educación de Mexico
tomó un nuevo rumbo. Gracias a la hospitalidad de Lázaro
Cárdenas, se crea para ellos la Escuela Industrial España.
Al finalizar la contienda y ante la llegada masiva de refugiados
españoles se abrieron otros muchos centros educativos para
los hijos de los exiliados. Colegios célebres como el Luis
Vives, el Madrid, el Instituto Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón,
la Academian Hispanp Mexicana así como el Grupo Escolar
Cervantes y el Colegio Cervantes.
Muchos de estos centros recogieron la antorcha de la Institución
Libre de Enseñanza, situandose en la vanguardia pedagógica.
La labor de aquellos educadores exiliados fue relevante por su
innovación y tuvo una gran trascendencia.
Enrique Monedero, perteneciente a la "segunda generación"
de españoles exiliados y ex-alumno del colegio Luís
Vives (del que más tarde fue director), dijo que: "la
docencia ha sido el medio local para mantener viva la llama-y
muchos nos nos hemos refugiado en ella pura seguir con la obra
de nuestros maestros para demostrar a quien sea necesario que
el Quijote nunca fue vencido.
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