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Presencia en los Medios

Suspendido el homenaje a Francisco Franco

La presión de las redes sociales tumba también el homenaje a Franco en el Hotel Husa de Princesa

El Plural MARCOS PARADINAS | 30/noviembre/2012

La empresa de Joan Gaspart anuncia en Twitter y Facebook que "ha llegado a un acuerdo" con la Fundación Nacional Francisco Franco

El acto había sido programado para celebrarse en el Palacio de Congresos de Madrid, propiedad del Ministerio de Industria y Turismo y que está gestionado por la empresa Husa, vinculada al expresidente del Barça, Joan Gaspart. Pero el programa se vino abajo después de que ELPLURAL.COM destapase las intenciones de la extrema derecha.

Celebración en el Hotel Princesa
Sin embargo, Husa llegó al acuerdo de celebrarlo en uno de sus hoteles más famosos, el Princesa, situado en la calle del mismo nombre de la capital. Sin embargo, en la tarde del viernes y a dos días de la celebración, el grupo hotelero ha avisado en sus cuentas de Facebook y Twitter que el homenaje “ha sido cancelado después de que las partes hayan llegado a un acuerdo”.

Los Schindler mexicanos

La actividad de cuatro diplomáticos fue crucial para salvar la vida a miles de republicanos españoles

El Pais: LUIS PRADOS México 22 NOV 2012 - 01:03 CET.

Republicano español en uno de los barcos que llegaron a México

La generosidad sin precedentes del presidente Lázaro Cárdenas con los republicanos españoles no hubiera sido posible sin el talento y el esfuerzo de un grupo de intelectuales y diplomáticos mexicanos que, superando unas circunstancias políticas extraordinariamente difíciles, lograron que unos 20.000 refugiados encontraran la libertad y una nueva patria en este país. De figuras como Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas, pero sobre todo de Luis I. Rodríguez, Gilberto Bosques, Isidro Fabela y Narciso Bassols bien puede decirse una vez más que nunca tan pocos salvaron a tantos.

Su actividad diplomática durante la posguerra española y la II Guerra Mundial tiene todos los ingredientes de una novela de aventuras. Luis I. Rodríguez, embajador mexicano en Francia entre julio y diciembre de 1940, cumplió con creces la orden de Cárdenas de lograr que el Gobierno de Vichy permitiera a México “acoger a todos los refugiados españoles de ambos sexos residentes en Francia”, la mayoría de ellos internados en campos de concentración.

A primera hora de la tarde del lunes 8 de julio de ese año, Rodríguez llegaba en su Buick al Hôtel du Parc donde sería recibido por el mariscal Pétain. Durante media hora los dos hombres, “él sentado en una butaca y yo al borde de su lecho”, como relató el diplomático en las notas de su diario, discutieron el caso de los exiliados españoles:

-“¿Por qué esa noble intención –me dijo- que tiende a favorecer a gente indeseable?”.

-“Le suplico la interprete usted, señor mariscal, como un ferviente deseo de beneficiar y amparar a elementos que llevan nuestra sangre y nuestro espíritu”.

Al final, el mariscal accedió y un convenio firmado el 22 de agosto hizo posible la reanudación del embarque de exiliados a México. Las virtudes y entrega del diplomático mexicano superarían a lo largo de aquellos meses tremendas dificultades como la falta de transporte y recursos económicos, la división entre los republicanos españoles, las dudas sobre la conveniencia de la medida en el interior del propio Gobierno mexicano, la indignación de la derecha de este país ante la llegada de miles de “rojos” y la animadversión de la prensa francesa. Le Petit Journal de Marsella celebraría el acuerdo, en un artículo publicado el 3 de septiembre de 1940, con estas palabras: “Buen viaje, señores, háganse colgar en otra parte”. Y días más tarde en Le Journal, Max Massot firmaba un reportaje sobre los campos de concentración, que comenzaba así: “Los despojos del Ejército español van a salir de Francia (…) huéspedes indeseables, soldados inútiles”.

La acción de Luis I. Rodríguez fue también crucial para sacar del territorio francés a Juan Negrín, dar protección jurídica a Luis Nicolau d’Olwer, exministro de Hacienda y exgobernador del Banco de España y enterrar con dignidad a Manuel Azaña.

Aquella mañana del martes 5 de noviembre de 1940, el prefecto de Montauban quiso impedir la presencia de españoles en el cortejo y enterrar al último presidente de la II Republica con la bandera de Franco. Rodríguez se enfrentó a él, negándose a semejante “blasfemia”, y al no poder hacerlo con la republicana, desafío al representante de las autoridades francesas con estas palabras: “Lo cubrirá con orgullo la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos, una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección”.

En 1973, Luis I. Rodríguez, de quien Pablo Neruda escribió que tenía “algo de domador popular y algo de gran señor de la conciencia”, fue enterrado en México en un féretro cubierto con la bandera de la República española.

Otro gigante de la solidaridad internacional fue Gilberto Bosques, cónsul general de México en París en aquellos años, quien rescató a Max Aub del campo de concentración de Vernet y más tarde de otro del norte de África. Amigo de Negrín, a quien califica de “gran gourmet” en el libroGilberto Bosques: el oficio del gran negociador, resumen de ocho entrevistas realizadas al diplomático por Graciela de Garay en los años ochenta, Bosques trasladó el consulado a Marsella tras la rendición de Francia. Allí se las ingenió para alquilar dos castillos que convirtió en residencias de asilo para los exiliados españoles. En el castillo de Reynarde se alojaron 850 refugiados de todas las profesiones y oficios. En el de Montgrand, 500 mujeres y niños. Bosques organizó la vida de los republicanos en esta especie de purgatorio antes de embarcarlos para México, vía Marsella o Casablanca, creando un servicio médico, una oficina jurídica, una escuela e incluso montando obras teatrales y competiciones deportivas.

Gilberto Bosques. / Jorge Moreno Carde

La actividad de Bosques se complicaría tras la evacuación de refugiados judíos y la consiguiente ruptura de relaciones de México con el régimen de Vichy en noviembre de 1942. La legación fue asaltada por la Gestapo y las 43 personas que la integraban con el cónsul y su familia a la cabeza fueron detenidos y trasladados en febrero de 1943 a un hotel prisión de Bad Godesberg, en Alemania, donde permanecerían un año.

Una vez liberados, de regreso a México, Bosques sería nombrado embajador en Portugal tras el fin de la II Guerra Mundial. Allí continuaría la labor realizada en Francia. “Se me encargaría de auxiliar a los refugiados españoles que atravesaban la frontera de España y Portugal y eran capturados por la policía portuguesa para ser entregados a Franco. Regularmente su destino era el cadalso”.

Tras pasar por Suecia y Cuba, el diplomático se retiró de la vida pública en 1964 con la llegada a la presidencia mexicana de Gustavo Díaz Ordaz. “No quería verme en el caso de colaborar con ese señor”, se justificó.

Antes, Isidro Fabela y Narciso Bassols, se habían erigido, desde su posición de delegados de México en la Sociedad de Naciones, en defensores morales de la II República, denunciando en Ginebra la intervención de la Italia fascista y la Alemania nazi en la guerra civil española y la hipócrita neutralidad de las democracias. Con discursos y obras –Bassols sería embajador en Francia al comienzo de la crisis de los refugiados españoles en febrero de 1939- ambos articularían la iniciativa humanitaria de Cárdenas.

Fabela adoptaría dos huérfanos españoles y sería entre 1942 y 1945 gobernador del Estado de México donde formaría dentro del futuro PRI el influyente grupo de Atlacomulco, su pueblo natal y el mismo de Peña Nieto. Bassols rompería con Cárdenas tras acoger este a Trotsky y en 1944 sería nombrado embajador en la URSS. Pero eso ya son otras historias. Sus acciones, junto con las de Rodríguez y Bosques, no solo salvaron la vida a miles de españoles. Consagraron el derecho de asilo como una actitud internacional de México.

Regresa el Franquismo

Cifuentes autoriza la peregrinación de La Falange al Valle de  los Caídos el 24-N

La marcha fascista concluirá a las 9.00 horas del día 25, cuando se celebran las elecciones autonómicas en Catalunya

PÚBLICO / AGENCIAS Madrid 19/11/2012 10:27 Actualizado: 19/11/2012 13:15

El Gobierno de Mariano Rajoy eliminó en los presupuestos de 2013 la fianciación a la memoria histórica.

El expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, prohibió ya el año pasado las concentraciones fascistas en la basílica en homenaje de Franco y Primo de Rivera pero no pudo evitar que los monjes sí celebraran una misa en su honor mientras los franquistas cantaban el Cara al Sol a las puertas del recinto.  La llegada está prevista a las 9.00 horas del 25 de noviembre, día de las elecciones autonómicas en Catalunya. El mismo domingo, Fuerza Nueva liderará una manifestación en la Plaza de Oriente de Madrid.

A continuación, los falangistas pasarán por la calle Princesa hasta llegar a Moncloa. Desde aquí marcharán hasta llegar a la entrada del Valle de los Caídos por la M-527.La peregrinación fascista comenzará como cada año a las 21.30 horas en la calle Marqués de la Ensenada esquina con la calle Génova, a escasos metros de la sede del Partido Popular. Continuará por los carriles sentido marcha de vehículos por la Calle Sagasta, Carranza y Alberto Alcocer.Actos durante el 25-N

El Gobierno de Mariano Rajoy eliminó en los presupuestos de 2013 la fianciación a la memoria histórica. El expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, prohibió ya el año pasado las concentraciones fascistas en la basílica en homenaje de Franco y Primo de Rivera pero no pudo evitar que los monjes sí celebraran una misa en su honor mientras los franquistas cantaban el Cara al Sol a las puertas del recinto.

Adiós a una figura histórica de la política española

ADIÓS A UNA FIGURA HISTÓRICA DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA

Muere Santiago Carrillo a los 97 años

El ex secretario general del PCE fallece en su domicilio en Madrid, rodeado de su familia. La muerte le sobrevino mientras dormía. Su salud se había debilitado en los últimos meses. La capilla ardiente se instalará en la sede de CCOO Madrid y será incinerado el jueves

JUANMA ROMERO (@JuanmaRomero) Madrid 18/09/2012 18:03 Actualizado: 19/09/2012 09:06

El ex secretario general del PCE Santiago Carrillo, dirigiéndose en abril de 2010 a la sala donde presentó su libro 'Los viejos camaradas' en la sede de la editorial Planeta en Madrid.-

El ex secretario general del PCE Santiago Carrillo, dirigiéndose en abril de 2010 a la sala donde presentó su libro 'Los viejos camaradas' en la sede de la editorial Planeta en Madrid.-DANI POZO

Vivía en su pequeño piso de la plaza de los Reyes Magos, en el madrileño distrito de Retiro, desde hacía muchísimos años. Casi desde que dejó la clandestinidad. Un domicilio discreto, donde los muebles parecían hablar, un apartamento atestado de libros, un sofá desde el que don Santiago se sentaba a fumar y a hablar con los periodistas, procurando quedar de espaldas a la ventana, para que no le dañara la luz del sol. Y teniendo siempre cerca, a su vera, regalándole cariño, su mujer, su talismán, Carmen Menéndez.

Y en ese domicilio murió esta tarde don Santiago. Santiago Carrillo (Gijón, 18 de enero de 1915),secretario general del Partido Comunista de España durante 22 años (1960-1982), animal político y analista imprescindible de la historia del país de los últimos cien años, memoria viva del siglo XX, corazón de la izquierda, eslabón clave de la Transición, figura irrepetible. La lucidez asombrosa hecha carne. Palabras y adjetivos mayúsculos para un hombre mayúsculo cuya voz y alma se extinguieron hoy para siempre y para la eternidad. A los 97 años.

Se fue tranquilo, "sin enterarse", mientras dormía la siesta, a las cinco de la tarde. Rodeado de su familia. Cerca de Carmen y sus tres hijos, Santiago, Jorge y José. Y cerca de sus amigos. Hasta el último momento, hasta que se apagó su luz, mantuvo intacta su lucidez, su extraordinaria vitalidad y capacidad de análisis. Ayer mismo, revelaban sus hijos, estuvo comentando la dimisión de Esperanza Aguirre al frente de la Comunidad de Madridcomo días antes había hecho con la manifestación multitudinaria contra los recortes. Tampoco había dejado de participar en entrevistas, en programas de radio, en actos públicos, en homenajes. Pero su salud se había ido diluyendo en los últimos mesesEn julio había sido ingresado por última vez por un problema de riego sanguíneo, y antes, en primavera, fue intervenido de apendicitis.

Los reyes acudieron a dar el pésame a la familia en la casa donde vivió

Hacia las seis, la noticia impactaba contra los cristales de las redacciones de los medios, empezaba a fluir en Twitter y en las demás redes sociales. Llegaba la confirmación de IU. Se colapsaban los teléfonos de camaradas y amigos. Y arreciaron de inmediato ríos de reacciones de dirigentes, ciudadanos, periodistas, intelectuales. Su vieja familia política, Izquierda Unida y el PCE, también le arrulló a su manera. Reseñando que con Carrillo muere un "pedacito de nuestra historia", ensalzando su figura y su lucha por la izquierda, la democracia, la justicia y los derechos de los trabajadores, asumiendo las distancias y las "diferencias" que les separaron durante los últimos 30 añosSu antiguo partido le dedicó también una brevísimo homenaje que colgó en su web, en el que manifestó su "respeto" hacia un hombre "que luchó por sus ideas" y que "compartió gran parte de sus años" con el PCE. IU trató, sin conseguirlo, que el Congreso acogiera la capilla ardiente, pero no pudo. Al final, su cadáver quedará expuesto desde mañana miércoles, desde las diez, en el auditorio Marcelino Camacho de Comisiones Obreras, en la calle de Lope de Vega, 40, de Madrid. Allí permanecerá todo el día. El jueves su cuerpo será incinerado en el cementerio de La Almudena y sus cenizas esparcidas, como era su deseo, en el mar Cantábrico, en la costa de Gijón.

Pronto la expectación se concentró primero en la Cámara baja, donde se sucedía la rueda de reacciones y donde el pleno despidió al histórico líder del PCE con un cálido aplauso, con todo el hemiciclo puesto en pie. Y se desplazó después al domicilio familiar. Hasta allí acudieron los reyes. "Una persona fundamental de la Transición", dijo el monarca a la nube de fotógrafos y cámaras, con quien Carrillo mantenía una estrecha relación desde los fatigosos años de construcción de la democracia. El jefe del Estado había llamado incluso personalmente a la familia para expresarle su pésame.

"Hicimos lo que teníamos que hacer"

Su vida se cruza indisolublemente con la historia de España del último siglo

Cuesta una enormidad elegir una sola foto, o una sola instantánea de una vida larga, densa, prolífica, enciclopédica.Una vida que se cruza indisolublemente con los trances fundamentales de la historia de España del último siglo. Porque todo lo vio Carrillo. Desde la llegada de la República, la Guerra Civil, el exilio, la lucha contra la dictadura, la condena del estalinismo y la acogida pionera del eurocomunismo, la edificación de la Transición, el 23-F, la implosión del PCE, la caída del Muro de Berlín, la andadura de la España de los noventa y los 2000. Así se forjó la persona y el personaje de talla internacional.

Su perfil, tan transversal, tan preñado de historia, dista de ser pacífico. Revolucionario desde su juventud, controvertido hasta el final por sus adversarios y por los suyos. La derecha le echó en cara, siempre que pudo, los sucesos de Paracuellosla matanza de sublevados a las afueras de Madrid en noviembre de 1936. Pero Carrillo siempre se defendió diciendo lo mismo: que él, como delegado de Orden Público y miembro de la Junta de Defensa de la capital, sólo tuvo conocimiento de los hechos después, que él no ordenó los fusilamientos. Los suyos pusieron tierra de por medio desde su salida del liderazgo del PCE en 1982 y desde la ruptura total de 1985.

Carrillo organizó la estrategia de resistencia (y las purgas) desde el exilio como delfín de Dolores Ibárruri, Pasionaria, y alumbró con ella la política de reconciliación nacional: la convergencia de la nueva y la vieja sociedad contra el franquismo, el entrismo en los aparatos del régimen para hacer estallar desde dentro sus costuras. Eran los años del Partido con mayúsculas, los años en que la hegemonía del PCE inundaba y llenaba la oposición al dictador.

Los suyos le recriminaron haber vendido el partido a cambio de la llegada de la democracia

Pero la figura de Carrillo se haría grande, para bien y también para mal, con la Transición, antes y después del Sábado Santo rojo de 1977 que legalizó el PCE. Con el rey, con Adolfo Suárez y con Felipe González tejió los primeros balbuceos de la democracia, dejándose, para sus críticos, demasiado jirones, como la aceptación de la bandera rojigualda (cediendo el gran símbolo de la enseña tricolor) y de la monarquía. Aceptando incluso un sistema que condenaba a la tercera fuerza política del país. Aceptando un sistema constitucional imperfecto. Pero siempre defendió que no había otra, que el partido, con él al frente, "hizo lo que tenía que hacer", pactar y no romper para no fortalecer a los ultras, para aislarlos y alejarlos. Pactar y no romper para levantar la democracia y enterrar el franquismo. Porque el búnker de la derecha no había desaparecido, como luego probó el golpe del 23-F, otro de los momentos que legó una estampa para la historia: la imagen de un Congreso humillado y con sólo tres dirigentes sentados en sus escaños, impertérritos, "jugándose el tipo por la democracia", como diría el escritor Javier Cercas, Suárez, Manuel Gutiérrez Mellado y el propio Carrillo.

La ruptura de 1985

Fracasó en las urnas y llevó a las tensiones internas que acabaron con su expulsión en 1985

Su apuesta no prosperó ni en las urnas ni de puertas para adentro. Las elecciones de 1979 se tornaron en fracaso y las de 1982, en hecatombe total: cuatro diputados. La fractura interna era terrible. Las expulsiones estaban mientras a la orden del día. Carrillo tuvo que dimitir a toda prisa y delegar la jefatura del PCE en un delfín, Gerardo Iglesias, que guió el partido con su impronta hasta abocar al nacimiento de Izquierda Unida en 1986. Un año antes, el exlíder había constituido su propia fuerza, Partido de los Trabajadores-Unidad Comunista. Santiago y los carrillistas habían sido expulsados del PCE. Pero con su nueva marca no lograrían escaño. Sus fieles se integrarían en el tiempo en el PSOE, pero él no.

Carrillo dejó la actividad política, pero no de hacer política. Escribió numerosos libros –el último, el día de su 96 cumpleaños, La difícil reconciliación de los españoles–, siguió analizando la actualidad, apostillando cada movimiento de la historia, acudiendo a cada homenaje públicoY censuró con viveza la trayectoria del PCE y de IU, condenando a la hoguera a sus dirigentes por "sectarios". No se escurrió entre bambalinas. Ahí estaba siempre, con su lucidez como baluarte, su habla lenta y despejada, su cigarrillo reposando en las manos. No desapareció nunca como acerado observador del día a día.

Y ahora probablemente tampoco desaparezca. Como señalaron hoy tantas y tantas voces, su legado es inmenso, su vida es un concentrado de errores y aciertos de la historia de España, de las grandezas y miserias de un país que ha caminado convulso en los últimos cien años.

"Y parecía eterno", glosaba esta tarde Gaspar Llamazares. Lo pensaba el diputado de IU y también aquellos que le veían (los que le veíamos) en numerosos actos públicos. Tieso y derecho, vigoroso, mucho más que compañeros y adversarios de lucha, como Manuel Fraga, también muerto este año.

No lo era, no fue eterno. Hoy se apagó una luz y una voz imprescindible de la historia de España y un artífice de la construcción de la España democrática. Para bien o para mal, claro. Pero clave e insustituible.

Macrino Suárez, último ministro de la II República

El político, fallecido el 15 de mayo, ocupó la cartera de Economía desde el exilio en París

. El País17 MAY 2012 - 00:36 CET


Macrino Suárez (primero por la derecha) con José Maldonado, último presidente de la República en el exilio, en 1977. /ASOCIACIÓN J. MALDONADO

Macrino Suárez (Luarca, 1936) era el último ministro de la II República en el exilio vivo. Se ocupó de 1971 a 1977 de la cartera de Economía en el Gobierno que presidía José Maldonado, también asturiano. Cuenta su viuda, Raquel Madroñero, que nunca le oyó quejarse de su peculiar nombre. “Se lo pusieron por tradición familiar y él decía que le había facilitado las cosas porque a la gente nunca se le olvidaba el nombre. Es difícil olvidarse de un Macrino”. Murió anteayer, de un infarto. El próximo 30 de mayo habría cumplido 76 años. Llevaba 17 casado con Raquel, su segunda mujer, de 52 años, a la que conoció en una conferencia. De su matrimonio anterior tenía un hijo que vive en París.

Macrino Suárez nació pocas semanas antes de que estallara la Guerra Civil, en la que su padre luchó en el bando franquista. Después, se fue a estudiar Económicas en Madrid, donde fue procesado por injurias al jefe del Estado porque en la pensión en la que vivía le requisaron unas octavillas con Franco vestido de gitana y la leyenda la bien pagá. Pasó 15 días incomunicado y cuatro meses en la cárcel de Carabanchel, recordaba en una entrevista en 2008 en TeleAsturias.

Después huyó a Francia. “El exilio fue muy duro para él. Llegó sin dinero y sin hablar una gota de francés. Pasó mucha hambre. Empezó trabajando en una imprenta y terminó doctorándose en la Sorbona”, relata su viuda. En Francia trabajaría como investigador en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas y como enviado del Gobierno francés a países en desarrollo. En 1971 fue nombrado ministro republicano de Economía en el exilio, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando José Maldonado disolvió el Gobierno en el exilio al considerar democráticas las elecciones en España.

Se refugió en Francia tras ir a la cárcel acusado de injuriar a Franco

Macrino Suárez también fue secretario general del Consejo Federal Español, perteneciente al Movimiento Europeo, cuyo cuarto congreso, en 1962, para exigir democracia en España sería calificado peyorativamente por el franquismo como el “conturbenio de Múnich”.

“Para él el exilio, todos esos años sin poder poner un pie en su país, fue muy doloroso. Añoraba tanto Asturias que en verano se iba de vacaciones a la Bretaña francesa porque decía que era lo que más se le parecía”, recuerda su viuda. “Pese a todo, siempre decía que no se arrepentía de nada y que si volviera a nacer, lo haría todo igual. Era un hombre íntegro, incorruptible, y por supuesto, republicano hasta el final”.

Los políticos le habían decepcionado. Fue muy crítico, por ejemplo, con la ley de memoria histórica, que le pareció demasiado tibia. Pero la política le seguía apasionando. Con su mujer solía debatir sobre las posibilidades de una tercera República. “Era pesimista, porque incluso ahora, que parece que el Rey ya no es intocable, que se le puede criticar, él creía que la sociedad no estaba preparada por todo lo que la dictadura y también la democracia habían desinformado sobre la República, como una cosa de quemaiglesias y comecuras”, recuerda Raquel. A Macrino le dolía que una de las acepciones que el Diccionario de la Real Academia recoge de la palabra república sea la de “lugar donde reina el desorden”.

Macrino Suárez vivía desde 2005 en Asturias, donde presidía la asociación José Maldonado y el Ateneo Republicano.

Un homenaje a los héroes del cielo

14 de mayo de 2012

Como cada sábado de mayo cercano al Día de la Liberación, la Asociación de Descendientes del Exilio Español, organiza un acto homenaje a todos aquellos hombres y mujeres que lucharon contra las bombas fascistas en las guerras de Europa.
Un homenaje a los héroes del cielo
: Españoles en el ejército soviético. Archivo: Asociación de Descendientes de Exilio Español.

El pasado 12 de mayo, en el cementerio madrileño de Fuencarral se rindió homenaje a aquellos brigadistas rusos que defendieron desde el ejército republicano a la población civil en plena guerra de España, sin olvidar a aquellos niños españoles que tuvieron que partir en barcos a la URSS y combatir en su juventud en el frente ruso. Dicen que la memoria esta llena de olvido. Sin embargo, este tipo de actos rescata por un instante a todos aquellos valientes que “estaban en el lado correcto de la historia”.

Sus testimonios se entrelazan en una misma etapa cronológica, a pesar de que el campo de batalla fue bien distinto. En plena Guerra Civil española, cuando los bombarderos de la Legión Cóndor nazi asediaban Madrid, aparecieron en escena aquellos aviadores rusos que desde el aire protegieron a la población madrileña. En aquella contienda solo se escuchaba un lema: No pasarán. “En noviembre de 1936 los brigadistas rusos tuvieron un papel muy importante en la defensa republicana de la capital”, destaca Luz Divina García, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español.  Una fecha simbólica que los convirtió para siempre en los héroes del cielo de la capital, a pesar de que se encontraban en inferioridad con respecto al otro bando. 78.500 italianos y 19.000 alemanes contra 2.000 soviéticos no era un buen contrapeso en la batalla.

Los moscas, aparatos aéreos de pura ingeniería soviética, no eran pilotados solo por brigadistas rusos. En sus cabinas de hierro también sobrevolaban jóvenes españoles que realizaban el curso de pilotos en la ciudad rusa de  de Kirovabad. Francisco Meroño fue uno de aquellos jóvenes. En abril de 1937 se presentó en el aeródromo de los Alcázares como voluntario del curso de pilotos. La guerra estaba empezada y las maniobras debían de ser rápidas y eficaces. Esto provocaba que en tan solo cuatro meses, los  voluntarios volvieran como “expertos” pilotos de caza en la defensa republicana. Para muchos de ellos, era un sueño convertirse en aviador de un ejército. Sin embargo, muchos perdían la vida por su falta de experiencia. “No tenían miedo y eran capaces de enfrentarse a los cazas nazis como buenos valientes”, afirma Dolores Meroño, hija del piloto republicano.  Tras su preparación, el aviador Meroño comenzó a formar parte de una escuadrilla de “Moscas” en Totana (Murcia), que después cubrió el frente de Madrid. En aquellos combates aéreos sus compañeros lo apodaron para siempre Diablo Rojo.


Al otro lado del mapa, los niños de la guerra combatieron también en el frente ruso para otro episodio histórico bien distinto: la Segunda Guerra Mundial. Luis Lavín lo recuerda, como superviviente de aquellas hazañas, a sus ya 87 años. “Cuando era niño partí en un barco con mi hermana hacia la URSS. Mi padre trabajaba en la embajada soviética y pudo arreglar los papeles. Tarde más de 20 años en poder regresar”. El testimonio de este bilbaíno no es una historia aislada, sino que representa la huida de aquellos niños republicanos que partieron hasta muy lejos en busca de una vida mejor. “Cuando tenía 15 años entré a trabajar en una fábrica como técnico en Moscú. Y una mañana un miembro del ejército soviético vino a reclutar voluntarios para participar en la aviación. No lo dudé un momento pero tuve que decir que tenía dos años más para que no me dejaran fuera. Solo admitían a los jóvenes mayores de 17”. En su memoria octogenaria recuerda su participación en el 407 Regimiento de defensa aérea en el frente occidental del norte. Lavín rememora “la dureza” que representaba  perder cada día de combate a varios compañeros. “Nunca volvíamos todos cada vez que nos enfrentábamos a los alemanes en el cielo”. Tras volver a España, Luis señala el poco reconocimiento que ha tenido su labor y la de sus compañeros para el gobierno español. Una pensión de 359 euros es lo único que lo ampara en sus últimos años de su vida. Nadie recuerda que fue un testigo presencial de la historia.

La participación rusa en la Guerra Civil española es calificada por los investigadores como misteriosa a la vez que solidaria. “La República Española quedó aislada del mundo por el resto de las potencias europeas. Solo la Unión Soviética prestó una ayuda importante a su gobierno”, señala Luz Divina García. Según los datos que recoge la Fundación Pablo Iglesias en su libro “Los rusos en la Guerra de España”, 2.015 hombres, procedentes de la URSS, ayudaron a prolongar la larga agonía que sufrían las zonas republicanas. En su defensa hay que destacar la labor incondicional de 772 aviadores.

“Por nuestra libertad y la vuestra”

Todo aquel que se acerque al cementerio de Fuencarral, puede leer en el monolito de mármol dedicado a los brigadistas rusos, una frase cargada de simbolismo: “Por nuestra libertad y la vuestra”. Su mensaje recuerda aquella cruenta lucha que permitió a Europa vivir en democracia. Este camposanto de la capital madrileña es considerado el segundo lugar de memoria internacional. Desde hace nueve años, la Asociación de Descendientes del Exilio Español se reúne en este homenaje con la representación de importantes organismos como es, en este caso, la Embajada Rusa en España.  Este acto convoca a familiares, ciudadanos y colectivos que están dispuestos a tener un lugar para todos ellos en su memoria.


Más información

Expertos internacionales analizarán el exilio republicano andaluz de 1939

Escrito por Martín Corpas Miércoles, 30 de Noviembre de 2011 11:22 PDF Imprimir E-mail
Muchos españoles se exiliaron a Francia.

Muchos españoles se exiliaron a Francia.

Mañana y pasado se celebra el Coloquio Internacional ‘El exilio republicano andaluz de 1939’, que reunirá en la UAL a expertos internacionales procedentes de Francia, México, Argentina, así como a catedráticos y profesores de universidades andaluzas. Entre los participantes destacan Genevieve Dreyfus-Armand, una de las principales estudiosas del exilio español en Francia; Enriqueta Tuñón Pablos, del Instituto nacional de Antropología e Historia de México, o Francisco Durán-Alcalá, del Patronato Niceto Alcalá-Zamora.

Las jornadas están organizadas por la Universidad de Almería, que coordina al resto de las universidades andaluzas en un amplio proyecto de investigación y divulgación sobre los exiliados andaluces tras la guerra civil, realizado durante los dos últimos años en el marco del Proyecto Atalaya de la Junta de Andalucía.

Gracias a este proyecto de investigación se han podido conocer más datos sobre el exilio andaluz. Por ejemplo, que de los 450.000 españoles que se refugiaron en Francia al fin de la contienda, en torno al 12 por ciento eran andaluces, como lo eran los 10.000 que se exiliaron en Argelia o los 2.600 que cruzaron el Atlántico para pedir asilo político en el México de Lázaro Cárdenas. Esos y otros datos se pondrán de relieve en estas jornadas, que se complementará con una exposición fotográfica que se inaugurará el próximo lunes, día 28 a las 11 horas en la Sala Bioclimática, y que estará expuesta hasta el 14 de diciembre.

El proyecto está coordinado por Fernando Martínez López, director del grupo de investigación SUR-CLIO de la Universidad de Almería, y en él participan cinco catedráticos de Historia Contemporánea de las universidades andaluzas, 10 profesores titulares, y 12 documentalistas. Asimismo, participan en este proyecto profesores de las Universidades de México y de Francia.

Una vez culminada la investigación, la Universidad de Almería pondrá al servicio de toda la ciudadanía una página web donde se podrá acceder a toda la información de los andaluces de la diáspora de 1939. En ella, se insertará los resultados del trabajo y aparecerán las referencias del exilio andaluz, personas, profesiones, opciones políticas, sus lugares de origen, países de acogida, campos de refugiados, actividad durante el exilio, etc…Será, como reconocía hoy el Rector de la UAL, Pedro Molina, “un magnífico instrumento de consulta por todos los estudiantes universitarios, investigadores e interesados” en conocer el exilio republicano andaluz de 1939.

Los avances del trabajo, según afirma el Catedrático de Historia Contemporánea de la UAL Fernando Martínez, ponen de relieve que el exilio no sólo afectó a destacadas personalidades del mundo de las letras o de la cultura, sino a cientos de familias y miles de andaluces que se vieron obligados a abandonar su tierra como consecuencia de la insurrección militar de 1936 y de la derrota del régimen republicano en 1939. “De lo que se trata es de estudiar no solo a las grandes personalidades políticas e intelectuales andaluzas, sino de ampliar el campo de mira a toda la gente corriente, menos conocida, que se refugiaron en Francia, Argelia, México, la URSS, República Dominicana, Cuba, o Argentina”, señalaba.

La labor de búsqueda se ha desarrollado en los Archivos nacionales de La Memoria Histórica de Salamanca y en los Archivos Internacionales de París, Aix-en-Provence, Argelia, México, La República Dominicana o Buenos Aires. En la actualidad, por ejemplo, la Universidad de Almería cuenta ya una copia digitalizada de los expedientes personales de los andaluces que se exiliaron a México.

El programa para mañana jueves, 1 de diciembre, será el siguiente:

10,00h.: Inauguración oficial. María Victoria Román González, Directora General de Universidades Junta de Andalucía. Juan Gallo, Comisario de la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía y Fernando Martínez, Catedrático de Historia Contemporánea de la UAL.

10,30h: Conferencia inaugural. La Victoire des vaincus. Mémoire et traces de l’exil républicain espagnol en France. Genevieve Dreyfus-Armand, ex Directora de la Biblioteca de Documentación Internacional Contemporánea y del Museo de Historia Contemporánea (París).Presenta: Miguel Gómez Oliver (Universidad de Granada).

11,15h.: Descanso.

11.30h.: Presentación del proyecto El exilio republicano andaluz de 1939. Fernando Martínez López (Universidad de Almería) y Cristóbal García García (Universidad de Huelva).

16,00h.: Mesa redonda: Los itinerarios del exilio andaluz. Modera: Cristóbal García García (Universidad de Huelva).

Intervienen:

- María Dolores Jiménez Martínez (Universidad de Almería): “El exilio andaluz en Gibraltar. La acogida de los dos bandos”.

- Carmen González Canalejo, Rubén Mirón González (Universidad de Almería): “El exilio a Francia. Enfermedad y asistencia sanitaria.

- Daniel Fernando Moñino Reyes (Universidad de Almería): El exilio andaluz a la Argelia francesa.

- Inmaculada Cordero Olivero: “Los republicanos andaluces en el Cono Sur de América”.

18,00h.: Conferencia. Los exiliados andaluces en México. Enriqueta Tuñón Pablos (Instituto Nacional de Antropología e Historia. México). Presenta: Antonio Barragán Moriana (Universidad de Córdoba)

El exilio republicano andaluz, rescatado del olvido

Un proyecto de las universidades públicas andaluzas radiografía la diáspora tras la Guerra Civil

MIGUEL ÁNGEL CRIADO Almería 02/12/2011 22:16 Actualizado: 02/12/2011 22:21

 

El primer español asesinado en el campo de concentración de Mauthausen fue un malagueño y el último un almeriense, a tres semanas de que fuera liberado por las tropas estadounidenses en 1945. Los dos eran exiliados republicanos procedentes de Francia. Sus historias forman parte de un proyecto para sacar del olvido al exilio republicano andaluz. Investigadores españoles e internacionales han avanzado esta semana los primeros datos en Almería. Su objetivo es radiografiar una diáspora donde predominó la gente corriente.

El coloquio El exilio republicano andaluz de 1939, celebrado en la Universidad de Almería, trae al presente las historias de miles de andaluces que, ya desde febrero de 1936, tuvieron que salir de su tierra. Los primeros, los republicanos de las provincias occidentales, donde Queipo de Llano desató una feroz represión. Miles se refugiaron en Gibraltar, perseguidos por los disparos de los carabineros. Pero la gran escapada se produjo al acabar la guerra. Más de 60.000 andaluces se desperdigaron por Francia, México, Argentina, la URSS o Argelia.

“Estoy convencido de que nuestra investigación elevará esa cifra”, dice el profesor de Historia y principal investigador de un proyecto en el que participan expertos de las 10 universidades públicas andaluzas, el profesor Fernando Martínez.

El 18% de los llegados a México eran andaluces, avanza el estudio

Aunque aún están en la fase de estudio, ya hay algunas cifras: el 18% de los exiliados en México eran andaluces. También, muchos de los emigrados a Barcelona por razones económicas antes de la Guerra Civil “vivieron un intenso proceso de politización durante la república y acabaron cruzando la frontera francesa en 1939”, añade Fernández. Uno de los destinos más desconocidos fue Argelia. “Allí casi el 20% del exilio era andaluz”, estima el profesor. Al puerto de Orán llegó el último barco procedente de Almería el 30 de marzo de 1939, con los últimos comunistas.

Al encuentro han acudido varios expertos internacionales procedentes de México, Argentina o Francia, como Genevieve Dreyfus-Armand, una de las principales estudiosas del exilio español en el país vecino. El título de su conferencia inaugural, La Victoire de los vaincus (La victoria de los vencidos) resume el proceso, primero de respeto, después de olvido y sólo ahora de recuperación que ha vivido la memoria republicana en Francia. El actual alcalde de Argèles-sur-mer, en cuyas playas fueron confinados miles de republicanos, es hijo de uno de ellos.

Pero es el de México el exilio mejor conocido. Según la investigadora mexicana Enriqueta Tuñón, nieta de un diputado radical almeriense, hubo tres barcos con andaluces y más de 500 cabezas de familia iban en ellos. Pero otros muchos llegaron por otras vías y aún están por investigar. El objetivo del proyecto es elaborar fichas de todos los exiliados que se pueda.

“La generación de nuestros padres fue especial, muy idealista, de una gran creencia en los valores de la fraternidad que dejó mella en todos nosotros”, recuerda Ludivina García, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español. “Una profesora de uno de los colegios del exilio en México nos dijo un día: ‘Hay dos cosas en esta vida que nunca nadie os podrán quitar, la educación y la manera de ver la vida. Y con esos dos elementos siempre se puede volver a empezar’. Creo que es el principal mensaje que recogimos de aquellos republicanos y republicanas”, añade.

“Sobre el exilio sabemos mucho de algunos y nada de la mayoría”


Enriqueta Tuñón, hija de un almeriense exiliado en México, participa en un coloquio internacional






Marta Rodríguez [ 04/12/2011 - 18:31 ]




Enriqueta Tuñón, minutos antes de la entrevista ayer en el Gran Hotel Almería. [ Juan Sánchez ]

“Sobre el exilio español sabemos mucho de algunos y nada de la mayoría. Si fueron unas 20.000 personas las que llegaron a México a partir de 1939, sólo tenemos entrevistas de unos 120. Son muy pocos testimonios”. Ésta es una de las conclusiones a las que llega Enriqueta Tuñón, hija de exiliados y miembro del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, en una entrevista concedida a LA VOZ a propósito de su intervención en un coloquio internacional sobre este fenómeno que se desarrolla hoy y mañana en la Universidad de Almería (UAL).

Organizado por el Vicerrectorado de Estudiantes, Extensión Universitaria y Deportes y el Grupo de Investigación Sur-Clio, en colaboración con las universidades andaluzas, y patrocinado por el Proyecto Atalaya de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta, el Coloquio Internacional ‘El exilio republicano andaluz de 1939’ comienza esta mañana a las diez en la sala de conferencias de la Facultad Ciencias de la Salud.

La historia de su familia
Tuñón es consciente de que al investigar este fenómeno profundiza en la historia de su propia familia. Su padre, Mateo Tuñón, tuvo que huir a México en 1942, ya que no sólo había luchado en el bando republicano durante la Guerra Civil, también era hijo de Antonio Tuñón de Lara, diputado del Gobierno legítimo de España, masón y librepensador, que corrió peor suerte. Enfermo, lo sacaron de la cárcel para que pudiera morir en la calle. “Aunque nacido en Ávila, mi padre vivió en Almería desde los 2 años. Cuando en México alguien le preguntaba de dónde era, decía que de aquí. En mi casa, en la entrada, siempre hubo un póster de La Alcazaba que luego, ya anciano, se llevó a la residencia”, recuerda.

En México se empezó a estudiar el exilio republicano español a principios de los años 80. En principio se manejaba la idea de que había sido un éxodo de intelectuales, pero, según Enriqueta Tuñón, también emigró mucha gente anónima. Para analizarlo, recurrieron al archivo de la Comisión Técnica de Ayuda a los Refugiados Españoles, gracias al cual tuvieron acceso a las fichas de 527 cabezas de familia andaluzas y pudieron localizar, entre otros, al director de escena Álvaro Custodio, el escritor Manuel Andújar y el abogado almeriense Miguel Vidal Rico. “Todavía estoy haciendo entrevistas, pero la primera generación prácticamente ha desaparecido y si queda alguien, tiene problemas de memoria”, explica.

Con las maletas hechas
En lo político, se dio un fenómeno muy interesante en el exilio. Los españoles que llegaron a partir del 39 tuvieron las maletas hechas hasta 1945. Creían que al terminar la Segunda Guerra Mundial, Franco caería y ellos podrían volver. “Cuando en 1945 se dieron cuenta de que Franco seguía, se acabaron las esperanzas. Al principio mantuvieron una vida política activa: fundaron partidos, instituciones políticas. En el 55 se acabó. El exilio llegó para quedarse. Ya no volvieron a España hasta que murió Franco y muchos murieron antes que él. Los que le sobrevivieron hicieron su vida allí. Era tarde para regresar”, evoca.

Nostalgia de la patria
La nostalgia por la lejanía de la patria fue más fuerte, en muchos casos, que las diferencias políticas. Así, los españoles que llegaron a México desde finales del siglo XIX, inmigrantes económicos que hicieron mucho dinero y normalmente eran católicos y franquistas, emplearon a muchos de los exiliados republicanos. “Fue más fuerte el lazo patriótico que las ideas políticas”, cuenta Tuñón.

Muchos exiliados de la República nunca volvieron a España. Y los que lo hicieron se encontraron una tierra distinta a la de sus sueños. “Mi padre sólo regresó una vez, ya muerto Franco en 1976. Estuvo varios meses y recorrió muchos lugares, pero ya no quiso volver. Contaba mucho de ese viaje, pero me acuerdo de una frase, ‘La Cibeles se quedó pequeñita’, que es muy descriptiva. Había idealizado todo lo que recordaba de su país”.

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