NOTA SOBRE LA DEPORTACIÓN Y EL DÍA DEL HOLOCAUSTO
En Febrero de 1939, tras la caída de Barcelona cientos de miles de republicanos españoles huyeron hacia la frontera con Francia.
Alrededor de 350.000 españoles pasaron por los campos de internamiento franceses. Leer Más
El derecho de asilo otorgado por el gobierno francés fue acompañado de un compromiso de prestaciones de trabajo. Un Decreto-ley de 12 de abril de 1939, que probablemente se promulgó en honor de los refugiados españoles, fijó las obligaciones de los extranjeros considerados como refugiados o sin nacionalidad, declarando a los hombres entre 20 y 48 años obligados a proporcionar, en tiempos de paz prestaciones de una duración igual a la del servicio militar francés. Los apátridas, los refugiados políticos, los polacos y los checoslovacos que no habían sido movilizados por sus autoridades nacionales, podían ser objeto de requerimiento, al igual que los franceses.
A los españoles se les ofrecieron cuatro opciones: ser contratados a título individual por patronos agrícolas o industriales, integrarse en Compañías de Trabajadores Extranjeros C.T.E., alistarse en la Legión Extranjera o en los Batallones de Marcha de Voluntarios Extranjeros, unidades militares con mandos franceses, contratados por el tiempo que durase la guerra.
Unos 50.000 españoles fueron adscritos a las Compañías de Trabajadores, generalmente empleados en la construcción de fortificaciones, carreteras, puentes, presas, fábricas de carbón, talas de árboles, etc. Mandados por oficiales franceses y suboficiales españoles, alrededor de 12.000 de ellos fueron enviados al Norte para reforzar las defensas francesas en la línea Maginot, y al "Primer Frente" y unos 30.000 a la zona comprendida entre la línea Maginot y el Loira. Otros 5.000 se encuadraron en los Batallones de Marcha. En los campos quedaron los hombres mayores, los enfermos, los mutilados y aquellos considerados peligrosos por su activismo político.
En los primeros días de junio el ejército alemán deshizo las líneas defensivas francesas y avanzó hacia París. El avance de los alemanes sorprendió a estos republicanos españoles, los primeros que recibieron el impacto de la Wehrmacht cuando las defensas francesas fueron desbordadas en Sedan el 14 de mayo de 1940. Muchos de los españoles que se dedicaron al trabajo de fortificación se vieron transformados en soldados al avanzar el ejército alemán. Por su condición de obreros, no contaban con el estatuto de prisioneros de guerra. Cuando cayeron presos, los alemanes se negaron a reconocerles su condición de militares y como “prisioneros políticos” fueron deportados a Mauthausen o a sus dependencias. El 6 de agosto de 1940 llegó a Mauthausen el primer grupo de republicanos. Fueron enviados alrededor de 7.200 españoles. Otros 12.000 republicanos españoles fueron a parar de forma obligada a diversos campos de concentración o de exterminio.
El Gobierno de Reynaud abandonó la capital el 10 de junio de 1940 y dimitió. El nuevo gobierno francés, dirigido por Petain solicitó un armisticio. Francia quedó dividida en dos zonas: la costa atlántica y del Canal de la Mancha junto con gran parte del norte quedó ocupada por Alemania, y el resto bajo la administración del gobierno colaboracionista de Vichy presidido por Petain.
El gobierno franquista y los falangistas, apoyados por la GESTAPO solicitaron la extradición de muchos responsables políticos y sindicales de la República. Se inició además la búsqueda, localización y captura de los dirigentes. Lluis Companys, Joan Peiro, Julián Zugazagoitia, y Cruz Salido, entre otros fueron secuestrados, extraditados por Franco. Casi todos fueron fusilados.
Agentes del régimen de Franco, pretendieron también la captura y deportación a España de Manuel Azaña, refugiado en el Rosellón. Finalmente, la Gestapo decidió detenerlo. El embajador de México ante el régimen de Vichy, Luis Rodríguez, consiguió librar al presidente de sus captores y trasladarlo al Hôtel du Midi, en Montauban, donde la legación mexicana utilizó varias habitaciones como sede provisional, en la que se refugian numerosos españoles exiliados en espera de poder huir de Francia. Azaña falleció el 4 de noviembre de 1940.
Francisco Largo Caballero fue arrestado por las tropas de ocupación nazis e internado en el campo de concentración de Sachsenhausen-Oranienburg, donde pasó la mayor parte de la II Guerra Mundial. Liberado al final de la misma por el Ejército Rojo, murió poco después en el exilio en París.
De la tragedia de la hecatombe mundial no se libraron tampoco los niños. También en los primeros días de la ocupación alemana, los nazis deportaron a familias españolas enteras e internaron a los niños adolescentes en el campo de Mauthausen, después de haberlos separado de sus padres. 16 niños fueron asesinados en Ravensbrück.
La actividad de los partidos y organizaciones se hizo clandestina. Muchos republicanos, aprovechando la circunstancia de la guerra, escaparon de los campos de concentración y se unieron a las fuerzas de los resistentes franceses.
En la zona libre, el llamado Gobierno de Vichy, reorganizó las Compañías de Trabajo con el nombre de Grupos de Trabajadores Extranjeros. De nuevo, en los campos de concentración del sur de Francia quedaron los hombres mayores, los enfermos, los mutilados y aquellos considerados peligrosos por su actividad política que fueron enviados al campo de castigo de Vernet d´Ariège, al fuerte prisión de Collioure y en algunos casos, al norte de África.
Entre 1942 y 1944 la Organización Todt (creada por el ingeniero alemán Fritz Todt y que tenía como objetivo reforzar el Muro Atlántico para evitar el ataque de los aliados) reclutó unos 26.000 españoles. Pese a que el grueso de los españoles se encontraba en el mediodía, en la demarcación de Vichy, los colaboracionistas franceses no vacilaron en mandar a territorio alemán a los españoles -y extranjeros en general, que solicitaban las autoridades alemanas.
Los alemanes hicieron prisioneros a unos 40.000 españoles integrados en las Compañías de Trabajo en Alemania y los incorporó forzosamente a sus batallones de trabajo. Fueron internados en Stalags como prisioneros de guerra y conducidos muchos de ellos a campos de concentración como Dachau, Buchenwald o Mauthausen. Otros fueron internados en campos de trabajo de la zona ocupada Calais, Brest, Cherburgo, Rochela o Burdeos.
Está documentada la complicidad del gobierno del General Franco con la desgraciada suerte de los republicanos deportados a los campos nazis.
En una carta que la embajada alemana envió al ministerio de Asuntos Extranjeros español, de fecha 20 de agosto de 1940 se pide al gobierno franquista si quiere hacerse cargo de los 2.000 rojos españoles, hombres, mujeres y niños, que se encontraban en aquellos momentos internados en Angoulême. En una segunda carta del 28 de agosto, la embajada alemana, además de insistir sobre los mismos refugiados, se interesa también por los más de 100.000 rojos que se encuentran en los campos del sur de Francia y notifican que en el caso de que las autoridades españolas se negasen a acogerlos, los nazis tenían el propósito de alejarlos de Francia. Otras dos 2 notas más, del 13 de setiembre y el 3 de octubre de 1940, redactadas en idénticos términos demuestran el abandono del gobierno franquista para los refugiados españoles. Existe un documento de Himmler de orden del Fürher que dice que una parte de los exiliados republicanos en Francia sean llevados a campos de concentración y exterminio.
El día 13 de septiembre de 1940, Ramón Serrano Suñer, ministro del Interior y de Gobernación entre el 30 de enero de 1938 y el 15 de octubre de 1940, y ministro de Asuntos Exteriores del 16 de octubre de 1940 al 3 de septiembre de 1942, se trasladó a Alemania y se entrevistó con Hitler. Hitler solicitó un encuentro de la cumbre.
La entrevista entre el Führer y el Caudillo se celebró el 23 de octubre en Hendaya. En el encuentro Franco y Hitler insistieron en las exigencias ya conocidas sobre las ambiciones españolas en el norte de África.
Serrano Súñer y Stchrer redactaron el protocolo donde se contemplaba la participación de España en la guerra a cambio de compensaciones territoriales en el Magreb.. El Protocolo de Hendaya acordaba la entrada de España en la guerra en fecha indeterminada y una vez cumplidas por el III Reich las compensaciones exigidas por Madrid. Septiembre y octubre asistirán a un complicado juego diplomático con presiones sobre Madrid de Inglaterra y el Eje que obligaron a Franco a salir, al menos verbalmente, de su calculada indefinición y vaguedad.
Coincidencia de fechas. En septiembre de 1940 Ramón Serrano Súñer, visitó Berlín para negociar la entrada de España como aliada de los alemanes en la Segunda Guerra. Consta que directamente después de la visita empezaron las deportaciones de republicanos a Mauthausen y otros campos de la muerte.
Tras una visita de Himmler a España a mediados de octubre, Serrano Suñer sería convocado un mes después a Lierchtesgaden por Hitler para comunicarle la inminencia del ataque a Gibraltar y apremiar a España a entrar en la lucha. Poco después llegó a Madrid el jefe del espionaje alemán, el almirante Canaris.
Himmler, jefe de la SS y Serrano Suñer, así como Heinrich Müller, jefe de la Gestapo y el General Franco tuvieron una reunión para tratar el tema de prisioneros españoles en los campos de concentración. En esas conversaciones en Madrid se habló del tema de los republicanos exiliados.
El entonces ministro de Asuntos Exteriores de España, Ramón Serrano Suñer, se negó a reconocer la nacionalidad española a los exiliados republicanos que fueron exterminados en gran número en los campos nazis, padeciendo todo tipo de torturas, malos tratos y vejaciones mientras duró su cautiverio. En Mauthausen se les impuso el triángulo azul de los APÁTRIDAS.
El día solemne por la memoria de las víctimas del Holocausto.
El 27 de enero de 1945 se abrieron las puertas del campo de Auschwitz y el mundo pudo conocer la barbarie provocada por las fuerzas del III Reich y el nazismo. Por esta razón, esa fecha ha sido declarada en Estocolmo el día solemne por la memoria de las víctimas del Holocausto.
Ha tardado el Estado español en celebrar el primer homenaje demasiados años. El 27 de enero de 2005 en el Congreso de los Diputados, coincidiendo en el tiempo con la celebración oficial del 60 aniversario de la liberación de los campos de exterminio nazis en Alemania, Polonia y Austria, unos meses después de los actos de conmemoración europeos del desembarco en Normandía, de la Liberación de Paris, es decir de Europa. José Luis Rodríguez Zapatero acudió a los actos conmemorativos de la liberación del campo de Mauthausen. Fue la primera presencia de un Jefe de Gobierno español en un homenaje en Mauthausen desde la conquista de la Democracia.
Muchos republicanos españoles, sufrieron y murieron por la defensa de los ideales democráticos en Francia, en Noruega, en África, en Alemania en la URSS, codo con codo con otros europeos, más de 10.000 de ellos en los campos de Deportación, siendo con ello, los precursores –en momentos de dolor y sacrificio- de nuestra incorporación a una Europa común que ha logrado desde entonces reconstruir un espacio de paz, de prosperidad y concordia para todos nuestros pueblos.
Es por tanto importante que la UGT dignifique la memoria de los exiliados políticos españoles, entre ellos Francisco Largo Caballero y muchos ugetistas, que sufrieron la deportación y el exterminio en los campos nazis y la de quienes se incorporaron a la Resistencia contra el fascismo en Europa y sufrieron también la represión y la deportación.
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